Yo en general hablo harto y digo lo que pienso... no soy de esas que se queda callada... es más mi hermano insiste en que si no gano empato, que tengo argumentos para casi todo xD y si no los tengo chamulleo, confundo... total la idea es no quedar sin decir la última palabra. En general no me arrepiento de lo que digo, si bien he herido a gente a la que amo con algunas de las leseras que he dicho sin pensar, y por lo mismo en general ahora pienso más antes de soltar todo lo que sale de mi boca.
Leí por ahí que el estar enojado o triste ayuda a pensar mejor lo que un siente... ayuda a poner todo en perspectiva, ayuda a tomar decisiones correctas.
Pero parece que eso no funciona con algunas personas o el orgullo (ese ridículo orgullo, sin razón de ser) hace que no piensen de forma coherente, de que no den el brazo a torcer, por yo recapitulo todo y no veo en donde la magnitud de la cuestión es tan grande como se la pinta.
Es extraño también he mantenido conversaciones en mi mente en donde digo todo eso que he pensado una y otra vez, en donde expongo todo mis puntos de vista de todas las formas posibles...
Pero a la hora de los quibos en la vida real o no se entiende todo como yo lo pensé, u omito algo importante que agranda más el problema o pasa algo no previsto y todo se va a la cresta...
Uno debería anotar esas conversaciones mentales y decirlas como un mantra de a una sin interrupciones: Onda anda, siéntate, escucha y no me mires para no confundirme y de esa forma soltar todo y evitar esas peleas absurdas y los daños colaterales que conllevan.
Pero claro las cosas no se dan así en the real life y hay que ponerle el hombro no mas y después seguir adelante.























